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#19S

El día de hoy, mis pensamientos están con mis queridos en México.

Ustedes son luchadores. Son, porque no hay de otra. Luchan por si mismo, por sus hijos, sus nietos, su familia, sus amigos. Vivimos todos los sismos del 19 y del 7 de septiembre de 2017 – los desastres naturales en estos días, los esfuerzos de rescate y ayuda en los días y semanas siguientes, y desafortunadamente también respuestas de autoridades no adecuadas. Cabe mucho que hacer, y espero que los gobiernos – federales, estatales, municipales – de cualquier color toman la responsabilidad para apoyar a su gente. Que sean buenos gobiernos, funcionando, eficaces, sirviendo a la gente. Porque eso es la “razón de ser” de un gobierno, ninguna otra.

Estoy pensando en ti, México, hoy! Prevención de cualquier forma – tener leyes inteligentes, implementar reglamentos, construir casas y edificios duraderas y infraestructura resiliente, entrenar sistemas de rescate – es indispensable para vivir en una zona sísmica! México vive mucho más retos que otros países. Por eso, estamos con México!

Reconstrucción lenta e insuficiente

Siempre he sentido que el tiempo tiene otro concepto en México. Desde esta semana, hay un nuevo comisionada para la reconstrucción de la Ciudad de México (CDMX). Este funcionario, Edgar Oswaldo Tungüi, dijo, según reportes en medio, que “la reconstrucción no tardará 32 años”, con referencia a la duración entre el devastador sismo de 1985 y el del año pasado. ¡Ah, que bueno, que alivio! Pero, espérame, que desafortunada cosa que decir: Perdóname, Sr. Tungüi, yo, personalmente, estaba más pensando en 3 meses o 3 años, no en más que 30. ¿Que alivio debería ser un comentario como ese? Para mi no es ningún alivio. Es hasta que otra muestra que el gobierno de la CDMX – y me temo que también el gobierno federal de México, porque hablamos de una crisis nacional – tiene otro concepto de que es buena gobernanza que yo.

Pasaron casi seis meses desde el 19 de septiembre. Hablamos de medio año. Casi 25 semanas. Más que 170 días. Y hasta hoy en día, en la zona donde vivo, que es una zona de clase media-alta, hay edificios acordonados, desalojados – estos edificios se ven bastante mal, pero no están adentro de los alrededor 50 edificios que ya cuentan con decision oficial de las autoridades que deben ser demolidos. Están adentro de los cientos de edificios que están en algún tipo de tramite: que reciben los dictámenes finales de en que estado estructural están, o que esperan al plan de un ingeniero civil de como exactamente uno debe repararlas, o que los dueños de sus condominios están en negociaciones como arreglar los daños y como pagarlo. Y estos procesos se han tardado, y siguen tardándose. Aquí algunas impresiones:

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Atras de estos muros, hay cientos de historias. Familias que tenían que salir de sus hogares, quedarse con algún familiar o rentar otro departamento. Familias que todavía viven en incertidumbre porque no saben que pasará con su patrimonio; que no saben como avanzarán con su vida en esta ciudad. Creo que después de casi 6 meses, los casos de estos edificios en limbo, de estas familias en limbo, deberían ser mucho menos.

El otro problema es el tipo de ayuda, de apoyo. Que es francamente insuficiente. Hace una semana participé en el “diagnóstico socioeconómico para las personas afectadas por el fenómeno sísmico 19S”. Me preguntaron mi edad, mi nivel educativo, cuanto gano al mes. Me preguntaron si mi vivienda fue afectada a raíz del sismo del 19 de septiembre, y si obtuve algún dictamen de seguridad estructural después que clasificara mi casa en riesgo. Al final, querían saber si soy beneficiaria de alguno de los programas que inició la CDMX después del sismo: ¿Albergues, comedores? No, afortunadamente podríamos quedarnos con mi suegra, luego rentar un nuevo hogar durante nuestro departamento fue reparado. ¿Entrega de kit de material para reconstrucción, de láminas y polines para apuntalamiento? No, nuestro edificio esta hecho de concreto y tabiques, entonces no nos sirven láminas, y afortunadamente no necesitaba apuntalamiento. ¿Apoyos para renta? No, porque después de los primeros fraudes, el proceso se hizo más complicado que decidimos de no seguir adelante pedir los 3000 pesos de apoyo por 3 meses. Si uno tiene un trabajo exigente, no es tan fácil de acudir a diferentes oficinas, esperar su turno por algunas veces horas.

Que no me preguntaron era: ¿Cuanto les ha costado de reparar los daños? ¿Alguien les apoyó? ¿Que ha ofrecido la CDMX hasta hoy en día, para ustedes era una ayuda? ¿Están contentos con como ha manejado el gobierno la reconstrucción? Para mi, estas son las preguntas claves. Pero, a lo menos de mi lado, resultarían en respuestas poco cómodas para el gobierno.

Aparte del equipo de protección civil que vino a nuestra casa directamente después del sismo para hacer una evaluación rápida del estado de nuestro edificio, no hemos recibido ningún apoyo. Teníamos mucha suerte en la mala suerte: Nadie se murió, nadie se lastimó, nuestro edificio no colapsó, no sufrió daño estructural, pero habían daños en muros, en ventanas, sufrió un cortocircuito el elevador, lo mismo pasó con la bomba de agua. Siguió un periodo de casi seis meses de reparaciones; están por terminar los arreglos en los últimos departamentos de nuestro edificio. Seis meses. Para mi era un tiempo largo. Pero viendo muchos edificios en mi zona, estuvimos rapidísimos, reaccionamos de manera impresionante. Lo podríamos hacer porque no teníamos que esperar que nos apoya el gobierno, lo hicimos todos los dueños de los 21 departamentos de nuestro edificio.

Mi lección aprendida del sismo del 19 de septiembre y de la reacción del gobierno después es: No puedes confiar en que las autoridades te van a ayudar. En un país como México, con más que 120 millones de habitantes, 53 millones de ellos viviendo en pobreza (43.6%), con 30 millones de personas laborando en el sector informal, yo con mi trabajo fijo, recibiendo un sueldo cada mes y pagando impuestos, ya soy una de las pocas afortunadas. Entonces: Tienes que prepararte, tienes que prevenir. No previenes sismos, viviendo en una zona sísmica como México. Pero en enero, finalmente aseguramos nuestro departamento. Con las condiciones existentes de seguros de casas (deducibles y coaseguros para las zonas más afectadas en 3 y 30%), no nos ayudaría en caso de daño parcial, como lo hemos vivido hace casi un medio año. Pero en caso de perdida total, que espero que nunca, nunca vamos a vivir, nos ayudaría. Puede sonarse ilógico, pero viendo que se quedaron gentes con nada después del sismo y que no recibieron casi nada de apoyo, me daba una tan tristeza.

Entiendo que un gobierno siempre debe ayudar a las personas que más lo necesitan. Y había muchas necesidades en los estados de Oaxaca y Chiapas, y en zonas pobres de la CDMX como Xochimilco e Iztapalapa. Pero reconstruir una casa en Xochimilco no cuesta lo mismo que reconstruir un departamento en la colonia Del Valle, Condesa o Juárez. Pero también en estas zonas, la gente tiene que seguir viviendo, apoyando a sus familias, pagando vivienda, comida, hasta la colegiatura de sus hijos y la consulta médica. Son muchas personas que con sus trabajos formales contribuyen al ingreso del estado, pero que casi no reciben nada en retorno. Creo que también deben ser escuchados y atendidos.

Simulación

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Grité victoria demasiado temprano. Unos pocos días después de que suspendieron los trabajos en la construcción, otra vez estaban avanzando con la obra. Es un paso adelante, y uno o dos atrás. Es bastante frustrante. Si el reglamento dice que puedes construir edificios hasta 4 pisos, nada más, así debería ser. Y debería ser la responsabilidad de las autoridades (que dan los permisos para construir) que los desarrolladores cumplen con las normas. Llamo a las autoridades que hacen su chamba bien.

Éxito para Hidalgo

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Parece que la protesta tenía un impacto. Mi amiga vi este sello en viernes en la noche en la obra. Esperemos que no es nada más un acto de corto plazo, pero que la delegación asuma su trabajo de asegurarse que esta construcción cumple con las leyes y regulaciones. Estoy segura que sirvió el apoyo de los Supercívicos (www.supercivicos.com) y el hecho que tienen 1.3 millones de seguidores en Facebook…

El espíritu de Hidalgo en la Del Valle

Hoy en la mañana me fue a una protesta que organizaron algunos vecinos. En la calle Nicolás San Juan 828, en la colonia Del Valle Centro, están construyendo un edificio de departamentos. No es nada especial – hay cientos, si no miles de construcciones en nuestra delegación, Benito Juárez. Como es una calle secundaria – residencial, digamos – por ley se pueden construir hasta 4 pisos, no más. La desarrolladora de este edificio quiere construir 8 pisos, está anunciando 35 departamentos en total, en un terreno de menos de 500 m2. Desafortunadamente, ese tampoco es tan especial – se ven estas ilegalidades en bastantes lados.Photo 11-10-17, 7 50 29 AM

Pero esta vez, se juntaron vecinos para actuar en contra de estas ilegalidades, se fueron a la delegación a quejarse. Y que pasó? Nada.

Eso es el problema clave: Que las autoridades – que deberían ejercer leyes, que deberían asegurar que desarrolladores cumplen con las regulaciones, y que deberían proteger a la ciudadanía – no hacen su trabajo.

Es una vergüenza. Y es una tristeza. Mi esposo, mis amigos, yo – todos pagamos impuestos. Cada mes, 20 por ciento de mi sueldo se va directamente al estado mexicano. No tengo problema con el concepto de pagar impuestos. Creo que son importantes porque con esos el estado financia sus actividades – como educación, salud, seguridad, justicia. Para mi, el estado tiene tareas muy importantes que hacer para la sociedad.

La construcción en Nicolás San Juan 828 es nada más un ejemplo de que las autoridades no están cumpliendo con sus obligaciones. Es un deber muy local, no tan complejo, yo pensaría. No hablo de poner un fin al hambre en México, de terminar con la pobreza extrema, asegurar que todos los niños terminan bien la secundaria, o ofrecer mejor oportunidades a los hoy marginados. Hablo de verificar que construcciones en la capital siguen las normas. Porque estos normalmente tienen sus razones, como que ya existen problemas del abastecimiento de agua, de aguas residuales, de transporte, etc.

Lo escribí una vez – la lucha que empezó Miguel Hidalgo en 1810 todavía no ha terminado. “Muera el mal gobierno”, gritó el hace más que 200 años. NSJ 828 es un ejemplo de mal gobierno. Todos deberíamos demandar un buen gobierno en México y actuar para lograrlo. Agradezco mucho a estos vecinos de hoy en la mañana por hacer su contribución a esta lucha.

Demanding some basic respect

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Donald Trump cancelled a meeting with the Mexican President last Thursday, because Enrique Peña Nieto had said the night before that his country would not be paying for the “wall”. The President of the United States went on declaring that: “Unless Mexico will treat the US fairly, with respect, such a meeting is fruitless.”

Excuse me, Mr. President? Your administration and particularly you personally are not treating Mexico fairly. And I am not seeing a lot of respect in your actions and rhetoric regarding Mexico over the last ten days.

You ordered to build a wall to keep Mexican and other, mainly Central American immigrants out of your country. The US was founded by immigrants. For nearly 250 years, the US has been an immigrant country. It is totally legitimate for a country to want to regulate immigration, and to control its borders. But there are also market rules at work: A lot of hispanic immigrants not only run away from little opportunities in their home country, but also follow a high demand for cheap labor in the US. (Similarly, the strong demand for illegal drugs such as cocaine is one reason why it is so hard to fight drug trafficking into the US; the gains are so lucrative that people look for ever more inventive entries into the US.) How would the “American way of life” look like if there were no hispanic fruit pickers, housekeepers, gardeners and restaurant workers any more? Are you really thinking about those jobs when you claim to get certain employment back to the US, making America great again?

You talk about imposing a 20 percent tariff on imports from Mexico – despite the fact that Mexico and the US have been operating within the rules of the North American Free Trade Agreement (NAFTA) for more than 20 years now. Most of the economists will tell you that the US and Mexican economies are intertwined to a high degree, and that both, Mexico and the US have been profiting from NAFTA. In both countries, certain industries have also suffered; from globalization, but much more from substituting human labour with technology. Do you have an idea how many US products are sold in Mexican supermarkets, department stores, and Nike boutiques? Oh sorry, right, Nike does not produce in the US, but mainly in South East Asia.

You want to charge a hefty fee for remittances that Mexican workers in the US send home to their families. Has not your country been one of the strongest proponents of free trade and free flow of capital? Democrats and Republicans alike? Are not your banks making part of their huge profits with trading foreign currencies – selling and buying Mexican pesos, Chinese renminbi, or South African rand in a matter of seconds? And now you propose that a Mexican factory worker cannot send home, let’s say 500 US dollars per month, without paying part of it to your government as a special fee, as some form of fine?

Mexico is a sovereign nation. Mexicans are people, more than 120 million. Both countries are neighbors, and as such, have to deal with each other. Would it not be more constructive and effective, if that was done with fairness and with some basic respect? That is what I am demanding of you, Mr. President.

Flag by Nicolas Raymond; Creative Commons

Otto Dix en la Ciudad de México

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En el fin de semana, nos fuimos a la exposición del pintor alemán Otto Dix en el Museo Nacional de Arte en la Ciudad de México. Es una de las actividades destacadas del Año Dual Alemania-México que empezó en junio 2016. Y con razón. Muestran más de 160 obras de este artista alemán quien pintó escenas de la Primera Guerra Mundial y de la vida urbana en Alemania en los años 20 del siglo pasado. Los nazis declararon su arte “degenerado” (en alemán se dice “entartete Kunst”), y despidieron a Dix de su puesto de profesor de arte en Dresde. Dix huyó al lago de Constanza, a un pueblo, con su esposa y sus tres hijos, y esta casi forzado de cambiar el foco de su trabajo a la naturaleza. Después de la caída de los nazis retoma algunos de los temas criticas de antes – la guerra y la violencia, la muerte, la vida, pero también el amor, su familia. Muere en 1969, con 77 años, cerca de su casa en el sur de Alemania.

Que a mi me fascinó lo mas es un comentario que hizo la curadora de la exposición, Ulrike Lorenz, sobre Dix: A pesar de todas las cosas que vio en su vida – el horror de la guerra, la crisis económica, desempleo, el fascismo, la Segunda Guerra Mundial -, el no vio la vida como mala. Para Dix estas experiencias eran parte de la vida, y decidió que la vida era buena. Casi la ultima obra en la exposición muestra el artista con su nieta, sonriendo. Antes, siempre se ha pintado mucho mas serio, como en el autorretrato de arriba.

La exposición se puede ver hasta el 15 de enero de 2017 en el MUNAL en la CDMX. Antes ya la exponían por tres meses en Monterrey, en el Marco. Yo la recomiendo muchísimo!

Hoy No Circula.

Mexico City is living a serious environmental crisis. It has been living a serious environmental crisis for years, but some wrong political decisions and “unfavorable” climatic conditions have turned it into a crisis that no one can pretend anymore is not happening.

In mid-March, this city of 8 million inhabitants and supposedly 5 million cars driving on its streets each day, had its first environmental alert in 14 years. Ozone levels went up to 200 parts on the local Imeca scale – a situation when people are recommended to abstain from any physical exercise outside, to stay inside, and close all windows, etc. Kids did not have sports lessons in school during that week (hardly any school here has a gymnasium), and football or baseball games were cancelled.

Because of that experience and of air quality predictions for the upcoming weeks and months of typical Mexico City spring weather – intense sunshine, high temperatures and no rain at all – the Environmental Commission of the Megalopolis, short CAMe, decided last week that from today onwards, 20 percent of the whole car park of this huge metropolitan area should stay off the streets. Each weekday, a different kind of license plate end number cannot circulate; or a different color of license plate sticker (they have five colors here: yellow, pink, red, green and blue). It is a new-old variant of the “Hoy No Circula”-program that goes back to the late 1980s when air pollution in Mexico City was even much worse.

Today again, authorities had to declare environmental alert; again, ozone levels rose to a bit above 150 parts, the threshold that triggers the alert, phase I. So what does CAMe decide? They double the number of cars that cannot circulate tomorrow, grounding then altogether 40 percent of registered private vehicles.

40 percent of cars not circulating – that means, that the people who usually use these 2 million cars to drive to work, to bring their kids to school, or buy food at the supermarket have to use alternative means. There is public transport in Mexico City – which already positively distinguishes it from some other North American cities – but at rush hour, people squeeze like sardines in a can in metro trains and metro busses, and the tens of thousands of mini-busses, the “peseros”, are jam-packed. The system has not held up with the crazy growth of this huge metropolitan area that houses 28 million people. And being able to afford one’s own car, to drive a car, is still something of status thing here; lots of upper-middle class people would not use the metro, as they consider it for “poor people”.

There have been a lot of wrong political decisions in the past; mainly the decisions that have not been taken. Such as the severely delayed approval of a heavy-transport regulation: Norm44 would cut particle pollution responsible for black carbon by 98 percent. One sees these trucks all the time – huge engines, the length of three or four cars, and thick, black exhaust coming out when they start and accelerate. The same applies to city garbage trucks, and thousands of mini-busses. Residents here argue, rightly so, that those vehicles should be as strictly regulated as private cars. Politicians shy away from it as they fear the economic repercussions.

What is most striking to me, personally, is that I am experiencing here what a lot of developing country cities are experiencing today or will experience tomorrow. Air quality in Mexico City is actually not as bad, if you compare it to Delhi, Karachi or Dakar. But it is bad enough for my kids not being able to play sports outside, or me going for a run in the park. I live in this mega-urban place – lots of concrete, lots of asphalt, hardly any green areas left – with more and more cars each year, and the air I am breathing in and out is actually damaging to my health. This is what development looks like – first there are the cars, the streets, the factories, supermarkets and shopping centers, and then we think about the environment. It was like this in Europe 200 years ago, and it is like this in Mexico, South Africa and China now. The problem is just that, at least in Mexico City, we are far too many people. And this density of people relates in a whole range of environmental problems.

Hopefully, this current crisis makes people here to change their life styles to a more sustainable manner, and politicians to take better decisions.

In search for a better future and lasting peace

What I am slowly realizing, a bit more than two years after having moved to Mexico, is that the place I come from is much more abnormal, globally speaking, than the place I am currently living in.

I am German, I have been born and raised in Germany, and until I was 24, I have nearly exclusively lived in Germany, besides a year as an AFS exchange student in Japan. Then I went to the US and the UK to study and work. It was not until 2002, that I started living, for the first time, in a developing country – in Mexico.

Europe – or should I better say Western Europe – has always been my point of reference. I see the negative aspects of daily life in Mexico – impunity, corruption, underperforming government, traffic, contamination, the non-existent service mentality when it comes to monopolies or oligopolies such as Telmex, Telcel, banks, the state electricity company, internet service providers, you name it – and I compare them to how life in Western Europe is. And I see two very different realities.

But, globally speaking, actually billions more people live in conditions similar to the ones in Mexico, or far worse, than to the super high standards of Germany, The Netherlands, Austria, or the likes – legal certainty and transparency, in general good governance, excellent public services such as education, health, transportation, etc. Western Europe is actually a tiny island in the huge sea of countries struggling for a better life. With hundreds of thousands of refugees and migrants coming into Western Europe, people there get a glimpse of life beyond their borders – a world, a lot of Germans, Dutch and Austrians have been busy for years, if not decades, to forget and not be bothered with too much.

The current crisis should remind Europe why it is so important to take on global responsibility. Every human being has the right to try to achieve a better future for themselves and for their children – if this right is denied for too long in their country of origin, some will take the chance and search for it somewhere else. Migration might not be a human right, but it for sure is a reality. Mexicans search for better lives mainly in the US – about 12 million of them live there, that is more than 10 percent of their total population. They risk their lives trying to make their way across the desert. Africans, Central Asians and people from the Middle East might opt for Europe, basically because it is closer. They risk their lives, and lots of them loose it, trying to make their way across the Mediterranean.

After having lived for some time outside my Western European comfort zone, I can understand why some Mexicans, Nigerians, Pakistani or Afghans get on the migration trail.

The case of Syrians is even much more dire. They flee from war in their country – something most of us, fortunately, have never faced and never wish to face. I cannot imagine how frightened and vulnerable you must feel in a place like Syria right now. And I can empathize with any Syrian, particularly fathers and mothers, leaving their home, starting a journey to someplace safe.

I do not have a plan for peace in Syria, unfortunately. But it is imperative that the international community takes responsibility to protect the people of Syria. How come that humans can fly to the moon, split atoms, and cure cancer, but have come across so many situations of  war that we have not satisfyingly ended. We should put our smartest minds to trying to address these conflicts and bring more and lasting peace to the people. 25 years after the fall of the Iron Curtain, we have to invest in finding solutions to the new threats we face.

Contra la mega-urbanisación de la colonia Del Valle

Un foto puede decir mucho mas que 1000 palabras. Yo tengo dos fotos que les quiero compartir. Es la vista de mi sala.

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El primer foto es de hace mas o menos un año. El segundo es de hoy. Los dos no tienen exactamente el mismo ángulo. Tampoco son de gran calidad fotográfica, francamente. Pero donde hace un año estaba una casa individual con un jardín grande, hoy en día hay una construcción que llena hasta el ultimo centímetro cuadrado del terreno.

La Cuidad de México, o mas propiamente el Distrito Federal, tiene casi 9 millones de habitantes. Es una ciudad muy densamente poblada, en muchas de sus zonas. Yo vivo en una zona céntrica, se llama la colonia Del Valle, en la delegación Benito Juárez. Hasta los fines de la década de los 1970s, era una colonia con muchas casa grandes, con jardines – como la que estaba atrás de mi edificio hasta hace un año. Era una colonia con calles con camellón en medio, con arboles, muy tranquila y residencial, de hecho. Desde los años 1980s, empezó una transformación de construir mas edificios con departamentos y también oficinas. Pero hoy en día ha llegado a un punto que ya no es nada sustentable, y tampoco agradable para los habitantes.

Es totalmente lógico que la capital política, económica y cultural de un país como México que tiene una población que todavía crece año por año, también crece. La megalópolis alrededor de la Ciudad de México tiene ya como 28 millones de habitantes; el país llega casi a 120 millones. Y también en México, como en todos los países desarrollados, la gran mayoridad de la población vive en centros urbanos. Entonces construcciones de nuevas viviendas son totalmente necesarias – no hay de otra.

Pero en la colonia Del Valle, por casi cada casa vieja que se vende, desarrolladores construyen un edificio con seis, ocho, diez departamentos o más. Y usan su terreno al máximo – que es totalmente legal; nada mas tienes que dejar menos que un medio metro alrededor de tu edificio por razones sísmicos. Ese resulta, lógicamente, en mucho menos áreas verdes, mas gentes, mas tráfico, y mas demanda a la infraestructura publica que abastece per ejemplo agua y electricidad y que se encarga de la basura. Si sigue ese desarrollo, en pocos años la Del Valle va tener nada mas edificios, asfalto y coches. Y unos pocos arboles adentro de unos pocos parques públicos.

Como habitante de la Del Valle, me gustaría que mi gobierno local a lo menos trata que la colonia no se convierte en un mini-Manhattan. No estoy hablando de parar la construcción de edificios – pero a lo menos introduce algunas reglas que se debe conservar áreas verdes, que se llena un terreno 98% con ladrillo y cemento. Hasta ahora, no veo mucho de los representantes oficiales aquí contra la mega-urbanisación de mi colonia.